Vea al Señor como su Salvador y no como un castigador. El Salmo 91 compara a Dios como un ave poderosa que extiende sus alas para protegernos y como una muralla fuerte alrededor de una ciudad.

Con este tipo de Dios no tenemos que sentir temor de nada, ni de enfermedades, ni de desastres, solo tenemos que entender quién es Dios y reconocer que Él es quien garantiza nuestra seguridad. (Salmo 91:11) “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del omnipotente”.