El Señor te dice que Él es quien te saca de tu desierto. Él derrama de las aguas de su espíritu para que toda área de sequía en tu vida, sea reemplazada por bendición y por provisión sobrenatural.

Isaías 41:17-20 dice “Los afligidos y los necesitados buscan agua, pero no la hayan, su lengua está reseca de sed. Yo el señor, les responderé, yo el dios de Israel, no los abandonare. Abriré ríos en las alturas y manantiales en medio de los valles, transformare el desierto en estanques de agua y la tierra seca en manantiales. Para que vean y comprendan que la mano del señor ha hecho esto, que el santo de Israel lo ha creado”.

Declara en este día que la estación seca, se acaba en el nombre de Jesús. ¡Amen!