El desierto es un lugar que, de alguna manera, todos vamos a tener que atravesar.  Es en el desierto donde Dios prueba nuestro carácter, y nuestra actitud va a determinar el tiempo que permanecemos ahí.

 

Vamos a experimentar ansiedad, soledad y tribulación, pero si confiamos en Dios, veremos su mano sosteniéndonos en los momentos difíciles.

 

La clave para salir del desierto es mantenerte fiel y no caer en rebelión, ni en cuestionar a Dios.  Tu reacción va a determinar el tiempo que vas a permanecer en la prueba.  Este será un camino de transición, no permanente.  Dios no te prometió el desierto, te prometió Canaán.  Tu destino final es la Tierra Prometida.