En el Salmo 1 hay una poderosa promesa que declara bienaventurado a aquel hombre que medita en la ley de Dios de día y de noche, ya que es comparado a un árbol plantado junto a corrientes de agua, un árbol próspero y de frutos abundantes.

Aquí el Señor te deja saber que, si tú estás plantado en la palabra de Dios, tú recibes el fruto de esa palabra, el cual te ayudará a suplir todas tus necesidades. Sea salud, finanzas, paz espiritual, seguridad, entre otras. Cada aspecto de tu vida será beneficiado por la palabra de Dios. Y tú espíritu tendrá vida porque el agua, que es la palabra, regará toda área de sequía en tu vida.

Hoy agradece a Dios por su palabra que te llena cada día, que hace que todo lo que determines sea prosperado y que todo lo que emprendas tenga éxito.