¿Has trabajado fuertemente para lograr algo y sientes que nada va bien?

¿Has alguna vez estado en el escenario donde tú y un amigo emprenden el mismo camino y al mismo tiempo, sin embargo, su proceso conlleva menos dificultades que el tuyo?

Casi puede parecer que hay favoritismo con él o ella, pero no contigo. Muy bien podría ser favoritismo, pero también podría ser una cuestión de planificación estratégica o la comprensión de los procesos que estás pasando. ¿No será que tal vez, estas mirando tu situación al revés? ¿Que estás hablando con las personas equivocadas? ¿Tratando de encontrar un atajo para evitar las dificultades en el camino y alcanzar el premio más rápido?

La historia de la Reina Ester es un gran ejemplo de paciencia, planificación estratégica y favor. La Biblia cuenta la historia de cómo ella encontró favor ante el re yen los capítulos 1 y 2 del libro de Ester. En aquellos tiempos cuando una mujer estaba en la lista para presentarse delante del rey tenía que pasar por un año de preparación física, todo un proceso.

La obediencia de Ester tanto a lo que su primo Mardoqueo le pidió como a lo que Hageo le decía, fue clave para lograr la gracia y el favor que le permitió más tarde tener el coraje para salvar al remanente del pueblo de Dios.

Todo evento o proyecto en la vida requiere una preparación y un proceso por el cual tenemos que pasar para poder llegar a la meta deseada. Esta preparación tiene que ver con las diferentes áreas, como lo son la mental, física y emocional; hay ocasiones en las cuales solamente interviene un área, pero hay otras en las cuales las tres áreas son necesarias.

Nunca podremos estas 100% seguros de cuánto tiempo tomara para que el proceso se cumpla, pero no podemos estar tan consumidos por el proceso que olvidamos la fe y la preparación.