En Lucas 1:35-37 vemos el momento en que el ángel Gabriel le anuncia a María que va a concebir.

“Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Y he aquí tu parienta Elizabeth, ella también ha concebido hijo en su vejez; y éste es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril, porque nada hay imposible para Dios”.

Lo que más me llamó la atención de estos versos fue la última parte del verso 36: “Y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril”.

Ha llegado el tiempo donde lo que parecía estéril, cobrará vida. Tú tienes que mirar más allá de lo que parecen las cosas. Lo que parecía estéril, no es estéril.

Sara tenía una marca de esterilidad, Abraham tenía una marca de esterilidad. Pero hubo una intervención divina y Dios quitó esa marca. Ese estigma que los marcó a ellos fue reemplazado por bendición y Dios los llamó a ser fértiles.

Yo no sé si tú has hablado esterilidad en tu futuro, si has declarado esterilidad en tu economía, o sobre tus hijos, pero yo te anuncio que este será un año donde lo que otros vieron como estéril, cobrará vida.

Tu salud ahora cobra vida. Tu economía ahora cobra vida. Cancelo toda esterilidad en tu matrimonio y declaró que cobra vida.

Lo que otros vieron como imposible, lo que parecía imposible, se hace posible. Como lo declara el verso 37:

“…Porque nada hay imposible para Dios”.