Cada mañana es tu oportunidad para comenzar tu día hablando con Dios. Es importante que aprendamos esto porque a veces atravesamos por luchas, por pruebas y nos preocupamos al ver las realidades de este mundo natural y físico, la cual nos afectan. Por eso es importante que hablemos con Dios cada día. Lo primero que deberías hacer es entregar tu día a Él y darle gracias porque Él tomara cuidado de ti. Él es un Dios especialista en sanar los corazones heridos. Jeremías 33:3 dice “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” El Señor te va a responder en la medida en que tú puedas reconocer su voz, en la medida que tu pases tiempo con él. Él va a poder venir y traer ese bálsamo de amor, paz y consuelo que tanto necesitas. Hay tres cosas que tenemos hacer con Dios para obtener victoria en todas las áreas: 1. Hablar – el hablar es una conversación entre dos personas. Dios quiere que tú hables con Él y quiere lo mejor para ti. Él es tu Padre Celestial. Tu eres importante para Dios. 2. Pedir – Dios quiere que tú le pidas, que le digas los deseos de tu corazón. Dios quiere que tú pidas lo que tú necesitas en el área que sea. El Señor te ama y quiere que le presentes tu día delante de Él y te él te va a dirigir. 3. Escuchar – Tenemos que aprender a escuchar a Dios. El Espíritu Santo es tu maestro y te va a enseñar, el te va a hablar te va a mostrar y dirigir. Es importante también escuchar y no solo hablar. El Espíritu Santo te da la sensibilidad y discernimiento para que puedas escuchar lo que Dios te quiere hablar en este día. Cuidado con las voces contrarias que escuchamos que tienen la intención de dañar o de desviar la asignación, el plan y propósito que Dios tiene para tu vida. Por eso es importante reconocer la voz de Dios.