La impaciencia representa falta de fe y conduce al pecado. Esto lo vemos en la Biblia con la historia de Sara que al pasar los años y no pudo concebir un hijo, se desespera y no acude a Dios para solicitar su intervención. Sin embargo ella decide solucionar el problema a su manera, ofreciéndole a Abraham su sierva, Agar.

Sara le presenta la situación a su esposo como la única alternativa. No se acuerda de la promesa de descendencia que Dios la había hecho a Abraham.

Como resultado de su actitud impaciente e incrédula se presenta un problema mayor en el hogar.

La sierva egipcia se siente superior a Sara y la mira con desprecio. Sabe que ella le dará un hijo a Abraham y que Sara no podía. Situación muy difícil en el hogar.

La falta de paciencia para esperar el tiempo del Señor origina en nosotras actitudes que están fuera de la voluntad de Dios, las cuales no llevaran a vivir circunstancias muy desagradables, como a Sara.

El creyente, guiado por el Espíritu Santo debe aprender a esperar en Dios y tener la seguridad que Dios, en su tiempo cumplirá sus planes en nuestra vida.

Te animo en este día a que le pides a Dios que te ayude a esperar con paciencia el cumplimiento de sus promesas.