Preséntale a Dios tus sueños y tus anhelos, y Él te concederá los deseos de tu corazón. Prepárate porque Dios te va a sorprender.

La visión es ir hacia adelante, el pasado ya no existe, quedó atrás. Hoy necesitas enfocarte en lo que Dios tiene para ti de aquí en adelante. No pienses en cosas negativas, fertiliza tus sueños cada día con la palabra de Dios. Cuando pasamos tiempo meditando las Escrituras, nuestra manera de pensar se renueva y comenzamos a pensar y actuar conforme al deseo de Dios.

Así que, no te limites en cuanto a tu futuro, no seas escaso. Expande tu fe, extiende tus estacas, porque hay más territorios que te pertenecen como herencia divina y esperan por ti. Dios necesita que sueñes en grande y pienses en grande. Créelo.

¡Dios te va a sorprender!