Las promesas de Dios no tienen fecha de vencimiento. Así que, no permitas que tu mente o tus temores por fracasos pasados, te limiten de emprender lo que Dios tiene asignado para ti.

Las promesas que Dios tiene para ti se encuentran en su Palabra, y al leerlas te darás cuenta de que en todo momento hablan sobre asuntos terrenales. Jesús no sólo vino a darnos la bendición de la vida eterna, sino que también nos dio los planes y los deseos que Él tiene para nosotros.

En Jeremías 29:11, Él declara: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza”. Debes reconocer que éste es el deseo de Dios para ti, y no puedes permitir que tu mente te mienta.

En 3 Juan 1:2 dice: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma”. Debes creer lo que Dios dice de ti.

El Señor te ha diseñado y te ha preparado para alcanzar cosas grandes, así que no menosprecies ninguna de sus promesas. Decide hoy que vas a abrazarlas, y que vas a entrar en esa dimensión de fe que te capacita para que la gloria de Dios se manifieste en tu vida.