Cada día, antes de que salga el sol, el enemigo de nuestras almas ya está trabajando para que cuando amanezca engañarnos y sembrar pensamientos de derrota en nuestras mentes. Quiere que estemos sin esperanza, sin fe y con una actitud negativa. Definitivamente no quiere que seamos personas positivas al despertarnos. Quiere que tengamos una mala actitud, que seamos egoístas y nos centremos en nosotros mismos, que vivamos llenos de odio, amargura, resentimiento, duda, incredulidad y temor; que vivamos enojados con todos. 

Pero gracias a Dios a través de nuestro señor Jesucristo hemos sido redimidos de todos esos patrones negativos y nos protege de toda trampa del enemigo. Podemos confiar en el poder de Dios para vivir victoriosamente.