Estoy segura de que durante algún tiempo le has estado creyendo a Dios por algo, ya sea por la sanidad de una enfermedad, por un cambio en el carácter de tu esposo o por un mejor trabajo y quizás ya ha pasado mucho tiempo y sientes que Dios no te responde. Hasta has llegado a pensar que ya Dios se ha olvidado de ti.

Muchos te han dicho que pierdes tu tiempo esperando en Dios y han querido que tomes decisiones apresuradas que no van conforme al propósito divino.

Pero hoy quiero animarte a que no pierdas la fe. Mas bien, disfruta este tiempo, alégrate y descansa en Dios mientras su poder se manifiesta, porque en el momento que menos lo esperes tu bendición llegará y Dios te sorprenderá.

Una vez que llegue la respuesta que has estado esperando tu fe será mayor que la primera y le creerás a Dios por un sueño más grande que el anterior.

Así que levántate y sigue creyendo.