El Salmo 144:1 dice: “bendito sea el Señor, mi roca, quien adiestra mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra”. Así que si sientes que estás en una intensa batalla, toda esa situación que estás pasando, se convertirá en tu poderoso testimonio. Así que no te rindas, ni te des por vencido.

No permitas que el enemigo triunfe, ni cedas ante las situaciones que te está presentando.
Mantén tus ojos fijos en tu Dios, porque El te ha creado para que ser más que vencedor y para superar las situaciones difíciles.