En este día quiero unirme a ti y levantar oración quebrantando toda palabra de maldición que ha salido en contra tuya:

“Padre, en el nombre de Jesús cancelamos las voces que están hablando palabras de maldición, tratando de levantar falsos testimonios y causarnos daño. Toda palabra de difamación es quebrantada ahora y no tiene poder” ¡Amén!

De acuerdo con lo que dice la palabra en Jeremías 1:10, ahora declara con tu boca:

“Dios me ha puesto en este día sobre naciones y me ha dado el poder para arrancar, y para destruir, para arruinar y para derribar y para plantar y para edificar”.

Tienes total autoridad para cancelar toda palabra de maldición que haya sido declarada en contra tuya, o de tu familia, y también tienes el poder para reemplazarlas por palabras de bendición y edificación. Así que levántate, y no permitas que el enemigo te detenga.