Hay muchas diferentes peticiones que le hacemos a Dios. Hay peticiones que tienen que ver con nosotros, con nuestro carácter, un trabajo nuevo etc. Pero hay otras peticiones que tienen que ver con la voluntad de las otras personas. Hay oraciones que toman más tiempo que se manifiesten, pero eso no quiere decir que Dios no escuchó la oración, o que tú nunca vas a ver respuesta a tu oración.

A veces se nos hace difícil porque creemos que Dios es como los microondas. Que para las cosas que le pedimos, la respuesta que se va a manifestar es inmediata. Pero eso no es siempre así. Al tener que esperar sientes que estas en una batalla constante, que no echas hacia delante y que hay un ejército que viene en contra de ti.

Esto mismo le pasó al Rey David en el Salmo 18:37 donde vemos una promesa que no podemos olvidar a fin de llegar a ser verdaderos vencedores. El tú ser una persona vencedora) se debe a que has permanecido fiel creyendo y confiando en Dios.
David era un verdadero vencedor, decidió acabar con todos sus enemigos, pero él sabía que solo no podía hacerlo, que necesitaba la ayuda de Dios. Como dice Juan 15:5 donde el Señor te dice que “sin mí nada puedes hacer.”
El Rey David también tuvo obstáculos. Él tuvo un gigante que confrontar, pero si no hubiera existido un gigante, él se hubiera quedado siendo un pastor de ovejas toda su vida. Los gigantes y los problemas que tú tienes no son muros, son puertas para llevarte a otro nivel.
En este día te animo a que aprendas a esperar en Dios, Él está contigo. Si tú confías en Dios verás como todo obrará a tu favor y serás bendecido y prosperado.