Las mujeres sabemos amar de verdad, pero qué duro es cuando alguien nos rompe el corazón, cuando nos sentimos usadas, cuando somos abandonadas. Cuando una relación se rompe, siempre queda un sabor amargo y una profunda tristeza. Pero es necesario levantarse y evitar que te suceda nuevamente. ¿Cómo lo hacemos? Te preguntarás…¡Sencillo! Tomando el sabio consejo de Dios, que nos ama y no quiere vernos sufrir.

Cuando el amor por Dios reina en tu corazón, funcionas mejor como persona en todas ls áreas y tu capacidad de amar se extiende de una manera equilibrada y maravillosa hacia todos tus seres queridos. Si tu corazón está dolido por alguna herida del pasado, si has sido traicionada o abandonada, necesitas esa visita de Jesús para sanar, limpiar y ordenar tus emociones. Después de ese toque maravilloso, podrás volver amar a plenitud, guardando tu corazón. Pruébalo, recuerda que Dios nunca se equivoca.