Cosas poderosas ocurren en nuestra vida cuando oramos y buscamos la guía y dirección de Dios. La oración es mucho más que una costumbre religiosa o que un tipo de terapia. Nuestro Dios oye las oraciones. El apóstol Santiago nos anima a que nos acerquemos a Él cada día. (Santiago 4:8)

Muchas cosas ocurren en tu vida cuando buscas a Dios en oración. Primero, estás reconociendo tu total dependencia del Señor. Cuando surgen problemas o desafíos y buscas a Dios en intimidad, Él te da paz. “…la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7)

El Señor te llenará de ánimo y te fortalecerá. Todos pasamos por tribulaciones. El mismo Jesús en cierta ocasión estaba muy angustiado, dobló las rodillas y se puso a orar. ¿Qué ocurrió? Se le apareció un ángel del cielo y lo fortaleció. Al igual sucedió con Nehemías; también sufrió por gente que vino a desanimarlo para que dejara de hacer la voluntad de Dios. Sin embargo, el levantó oración y el Señor lo ayudó a vencer sus temores y a cumplir con su misión.

La sabiduría de Dios es otro de los beneficios de orar cuando buscamos dirección para tomar decisiones correctas. Para eso Él nos ha enviado su Espíritu Santo. Así que no debes sentirte solo, porque tú Dios que te ama, ha provisto para ti todo lo que necesitas.