Para nosotros realmente poder llegar al punto de entregarle a Dios toda nuestra preocupación y ansiedad, requiere de una madurez en nuestro caminar con el Señor.

Por eso es muy importante que desarrollemos nuestra fe a través de estudiar y meditar en las promesas de Dios. Esto nos dará una mayor confianza y nos va a ayudar a permanecer firmes y a resistir las pruebas sin rendirnos. Es en esos momentos duros cuando el Señor edifica en nosotros la paciencia y la persistencia que finalmente producirá en nosotros esa esperanza de seguir confiando y esperando el cumplimiento de lo que estamos esperando.

Pasamos más tiempo esperando que recibiendo. Una vez que usted reciba lo que está esperando, volverá a creer por algo más., entonces, tenemos que aprender a no desesperarnos y a no rendirnos y disfrutar la espera con paciencia, sabiendo que Dios es fiel y cumplirá lo que te ha prometido.