Cuando tomamos decisiones bajo presión o hacemos algo diferente a lo que
Dios dice, nuestro destino puede verse afectado de forma negativa.

Cuando Moisés, en un momento de ira desobedeció la instrucción de Dios, no
pudo entrar al pueblo de Israel a la tierra prometida, y parte del plan que Dios tenía para él, no se cumplió.

La rebeldía del pueblo provocó en Moisés una reacción que hizo que parte del destino que Dios tenía para él, no tomara lugar. El ignoró las instrucciones que Dios le había dado, por eso es importante que cuando tomemos decisiones, no sean basadas en las emociones, ni provocadas por las presiones que nos puedan poner personas a nuestro alrededor.

Es muy importante siempre buscar la guía y dirección de Dios en oración y
ayuno para que las decisiones que tomemos sean basadas en el deseo de Dios
para nuestra vida.