Primeramente, estás siendo probado.  En ese momento todo lo que has oído y aprendido del maestro está siendo evaluado. Esa es la razón por la cual el maestro, cuando da un examen, permanece en silencio. De igual manera sucede con Dios. 

Cuando atravesamos por distintas pruebas y adversidades nos sentimos solos, sentimos que nuestras oraciones no son escuchadas, pero no es así. Cuando Dios permanece en silencio no quiere decir que no está a nuestro lado. Sí lo está. Él ha prometido que nunca nos dejará, ni nos abandonará. Simplemente confía en sus promesas. Porque Dios está obrando a tu favor para llevarte a nuevos niveles de bendición.