Todas las personas que son de influencia, como un buen vino, han tenido que pasar por un proceso.

La Biblia nos habla acerca de lo que era considerado ser un buen vino para los judíos.

Juan 2:10 dice “Y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces sirve el inferior; más tú has reservado el buen vino hasta ahora.”

¿Qué es un buen vino para un judío? El verso dice que el maestro judío estaba probando el vino y dijo: el buen vino.

El proceso del vino en Israel comienza primero pisando la uva y aplastándola, luego ese jugo se coloca en un recipiente de cuero llamado odre. El proceso de fermentación hace que el odre se expanda a lo máximo. Si el odre es viejo se rompe y se hecha a perder el vino, pero si el odre es nuevo, soporta la presión del proceso, ya que los odres nuevos no se revientan fácilmente.

Luego que ese proceso de fermentación interna termina, de acuerdo a la uva, algunos se avinagraban o se amargaban, pero el vino que pasaba por el proceso y no se amargaba, es decir, no perdía su dulzura, este era considerado el mejor vino o el buen vino.

¿Entonces, cuáles son las características de un buen vino?

Es aquel que los procesos no lo amargan ni le quitan su dulzura.

No permitas que las personas te amarguen. Hay muchas personas que viven amarradas por cosas que les sucedieron en la vida, y siempre se excusan diciendo: “yo soy así por que fui abusado”, “yo soy así porque mi padre me abandonó”. Basta de lástima y de pena propia. No te excuses.

El buen vino es aquel que los procesos no lo amargan.

Declara que los procesos van a sacar lo mejor de ti.
Declara que los procesos no te van a amargar.
Declara que los procesos no te van a endurecer.

Levántate y créelo.